
Es asombroso comprobar lo que acabamos haciendo con nuestra voluntad. En realidad afirmamos nuestra voluntad en oposición al flujo de la vida. Si ocurre algo que no nos gusta, nos resistimos a ello. Pero, como aquello a lo que nos resistimos ya ha ocurrido, ¿de qué sirve resistirse? Si tu mejor amigo se traslada a otra ciudad, es comprensible que no te guste. Pero tu resistencia interna a ese suceso durante los próximos años no va a cambiar el hecho de que efectivamente se ha trasladado. Tu resistencia no afecta en absoluto a la realidad de la situación.
Michael Singer
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